Aunque el termino “ciberespacio” provenga del mundo de la literatura de ficción – apareció en la obra de W. Gibson , Neuromante, en 1984 y allí es definido como una “alucinación consensual”. Lo cierto es que prendio pronto en vocabulario popular para identificar una realidad que estaba formandose poco a poco . Esta introducción indirecta de un termino recogido de otro ámbito ha hecho que su aplicación no sea, muchas veces , lo suficiente precisa a la hora de manejarlo. Sin embargo , su implantación rápida muestra el grado de identificación obtenido por el termino con la realidad a la que designa, aunque esta realidad este por describir, definir y explicar.

En otras ocasiones , hemos definido el ciberespacio como un espacio virtual de interacción, es decir , básicamente como un espacio-sistema relacional. A diferencia de otros tipos de espacios, que pueden ser utilizados para distintas funciones, pero que tienen una naturaleza física primaria, el Ciberespacio surge directamente como un espacio relacional. Dos personas pueden encontrarse en un lugar y comenzar allí algun tipo de relación, pero ese espacio estaba ahí antes y seguirá después de que esa relación termine. El Ciberespacio existe solamente como espacio relacional; su realidad se construye a través del intercambio de información , es decir , espacio y es medio. Una red sin interacción entre sus miembros deja de ser una red; la red existe porque existen relaciones entre sus integrantes.

Este carácter emergente del Ciberespacio hace esencial vincularlo con aquello que determina su emergencia: con la idea de comunicación. El ciberespacio surge en y por la comunicación , de ahí su doble naturaleza de espacio y medio. Es , por tanto , un espacio que se genera cuando se producen ciertos tipos de comunicación .

 La diferencia entre un espacio físico y un espacio virtual generado en el acto de comunicación es esencial para comprender la naturaleza del Ciberespacio. De esta circunstancia se derivan toda una serie de consideraciones y características que lo convierten en algo históricamente único , en una experiencia humana nueva.

 
 

Hasta hace poco las diferencias se establecían entre “mundos reales” y “mundos ficticios”. La distinción entre ellos parecía sencilla. La entrada del concepto de “vitualidad” ha complicado bastante las cosas ,ya que lo virtual no es lo imaginado/imaginario, como sucede con lo ficticio, sino que en los nuevos escenarios virtuales es posible realizar ciertas acciones, que lo acercan mas a una nueva forma de realidad que a una nueva forma de ficcionalidad.

 La idea misma de “realidad virtual” en si misma es paradójica. Cada uno de los términos parecen apuntar en direcciones logicas contrarias. Si la realidad es lo que “es” , la virtualidad apunta hacia la apariencia, a lo fantasmal , al espejismo de la realidad. . Sin embargo , no nos encontramos exactamente ante una “alucinación consensual”, como señalaba Gibson, sino ante la disolución estructural de los limites del concepto mismo de realidad. A diferencia del positivismo decimononico, la posmodernidad nos ha acostumbrado a dudar de la realidad de la realidad desde multiples perspectivas. En la expresión de Gibson, “alucinación” se opone a lo que no lo es, diferenciando y salvaguardando una realidad solida frente a lo irreal de la alucinación. Lo virtual , en cambio , no es una alucinación y su grado de consenso es relativo , ya que no necesita de nuestra confirmación o adhesión para existir . La “realidad” para a ser un concepto duro que se resquebraja por su misma dureza , mientras que la virtualidad es un concepto blando por su propio carácter artificial. Lo real es lo dado, mientras que lo virtual es lo creado

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