Con-ciencia de mujeres

¿Cómo es posible que no conozcamos casi ningún nombre femenino en la ciencia? ¿Acaso no existen mujeres científicas? ¿La producción del conocimiento es una capacidad propia del género masculino? ¿O será que la historia las ha invisibilizado en la literatura y en el registro histórico?

Las mujeres y la ciencias son dos términos que, hasta no hace mucho, parecían inconcebibles en una misma oración. Esto se debe a que la cultura del patriarcado nos hizo creer que las capacidades del ser humano dependen del género (o mejor dicho, que los únicos capaces son los hombres), y nos obliga a movernos en esa lógica.

Ante esta realidad que se viene reproduciendo desde los tiempos de antaño, el movimiento feminista está pisando fuerte en los últimos años, nos muestra que la mujer puede realizar actividades que “no son propia de una dama”. Ya no quieren ser unas princesas en apuros que se quedan en una torre de cristal, lavando, planchando y cocinando para el marido y los hijos. Eso se acabó. Hoy están fuera de la casa. Las vemos ocupando posiciones de poder en el ámbito político, lo que implica un cambio revolucionario que las mujeres conduzcan instituciones, países, grupos. Pero además están ocupando su lugar en las universidades y generando conocimientos para el desarrollo de una sociedad en clave feminista, donde apuntan a la igualdad entre hombres y mujeres, pero también entre disidencias sexuales.

Según Agostina Mileo, la idea del científico como el hombre blanco, inteligente, soltero y sin hijos pero heterosexual que se toma como modelo para pensar y organizar el mundo, tiene consecuencias a la hora de reforzar los estereotipos de género, ya que se refugia en su supuesta neutralidad y objetividad para producir el conocimiento.

Cabe decir que a nivel mundial solo el 28% de lxs investigadorxs del mundo son mujeres. Una realidad, que según el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, no la sufre la Argentina. Sino que, en nuestro país, en términos generales, la cantidad de investigadoras está cerca de la paridad de género: 54,6% de mujeres ante un 45,4% de varones investigadores.

Pero lo cierto es que, si bien hay igualdad entre las mujeres y los hombres que ocupan los puestos relacionados con la ciencia y tecnología en nuestro país, sólo el 25% de ellas ha logrado conseguir su lugar en los escalafones más altos del poder y de la toma de decisiones a la hora de avalar el conocimiento. Y el resto del cupo femenino continúa siendo relegado a puestos como asistentes o investigadoras adjuntas.

El alcance de los medios de comunicación como herramienta de discusión, da lugar a las luchas sociales que se están instaurando en el siglo XXI. Estas redes, usadas con responsabilidad, pueden funcionar como un arma para combatir la desigualdad que se da en la vida real, pero que cada vez aparece menos en el ámbito virtual. Teniendo en cuenta estas ideas, la página pretende servir como herramienta para seguir visibilizando esta revolución de las mujeres y demostrar que la ciencia también tiene sus nombres grabados en los conocimientos, aunque nos quieran enseñar lo contrario. Apuntamos principalmente a las mujeres del ámbito local que también generan conocimientos que pueden cambiar el mundo.

Científicas hoy

Agostina Mileo

@labarbiecientifica

Sasha S.

@rubiaforlife

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