Fué mucha la lucha que hubo para que se pudiera consumir este medicamento natural legalmente. Esta lucha fue realizada por organizaciones que militan a favor del cannabis medicinal y de su autocultivo. Realizaron marchas, charlas informativas, campañas de concientizacion, entre otras cosas. Pudieron lograr uno de sus objetivos que es que se legalizara el aceite de cannabis, pero todavia siguen luchando para que se legalice el autoabastecimiento de este medicamento natural, para que de una vez por todas se democratice el acceso al producto.
FUNDACIÓN DAYA es una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es la investigación y promoción de terapias alternativas orientadas a aliviar el sufrimiento humano, como asimismo colaboramos y asesoramos en el diseño de políticas públicas que promuevan el bienestar físico y espiritual de las personas.
Los terapeutas de la fundación informan y asesoran al paciente o a sus familiares sobre conceptos básicos de cannabis medicinal y sobre las diferentes vías de acceso a estas terapias. Los pacientes que quieran comenzar con su tratamiento de cannabis medicinal y necesitan del asesoramiento de un médico especialista en cannabis medicinal tienen la posibilidad de solicitar una hora para recibir esta atención en la consulta de la fundación. Realizan talleres de cultivo y preparación de productos medicinales, charlas y conferencias a la comunidad.
https://www.youtube.com/watch?v=KchPKhsW9P0
MAMÁ CULTIVA es un colectivo encabezado por madres de niños que padecen enfermedades que, gracias al cannabis, han encontrado un alivio en sus vidas.
Mamá Cultiva Argentina se formó en el año 2016, cuando un grupo de mujeres madres de niños y niñas con diferentes patologías se encontraron para exigir la legalidad de la actividad que ya realizában el autocultivo y cultivo solidario de cannabis para la salud, que les brindó lo que la medicina alopática no pudo, calidad de vida y dignidad para los nuestros hijos.
Desde entonces brindan talleres, charlas, cursos, acompañamiento y contención a quienes se acercan a ellas con temores y padecimiento. Producen evidencia sobre los beneficios de la planta de marihuana y luchan por difundir información responsable para miles de personas que no encuentran respuesta del Estado, ya que la ley 27.350 cuya sanción lograron con otras organizaciones es insuficiente y no se cumple pese a estar reglamentada, dejándolos en la vulnerabilidad y criminalizados por defender su derecho a la salud.
https://www.youtube.com/watch?v=rnMJBfs8vJE
CAMEDA es una asociación civil cuyo capital social son sus adherentes: pacientes, padres, cannabicultores, profesionales de la salud y del derecho. Buscan lograr una alternativa terapéutica para diferentes patologías con respuestas sanitarias insatisfechas; para así mejorar la calidad de vida de pacientes que podrían beneficiarse del uso medicinal de la cannabis sativa.
Otro objetivo es lograr el acceso de los pacientes de forma legal al cannabis medicinal, acompañados por el sistema de salud, autorizado por entes regulatorios, producido en todas sus formas posibles bajo normas de seguridad y calidad establecidas de acuerdo a condiciones vigentes del sistema de salud sea como formas herbales y fitofármacos , y sea cubiertas por los prestadores de salud.
Desde siempre, la sociedad estuvo regida por los patrones estéticos establecidos por la industria de la moda y el marketing. Estos patrones terminaron por moldear la vida social y es así como la idea de diversidad corporal dejó de tener la poca fuerza que tenía, para pasar a ser “el cuerpo ideal”. Este cuerpo ideal es un cuerpo perfecto, sin evidencias del paso del tiempo. Un cuerpo al que todxs aspiran pero que no existe. Es un cuerpo que muestra que la belleza no es lo real ni lo imperfecto.
La gordofobia es producto de esa influencia. Está tan fuertemente establecida en la sociedad que hasta se ha naturalizado. Esa naturalización implica que un cuerpo gordo no sea bien visto por el sólo hecho de ser diferente y no coincidir con los cánones de belleza establecidos.
“Socialmente, la obesidad no es una enfermedad o un estado físico de un ser humano, sino que se considera un símbolo de suciedad, abandono, enfermedades, depresión; en fin, es lo que le da “derecho” a otra persona que no tiene tal condición de poder insultar, denigrar y humillar a quien sí la padece. […] Existe una presión social explícita acerca de lo que una persona gorda debe sentir acerca de su cuerpo, el cual, según dicha imposición, tiene que despreciarse”.
A partir de nuestra página web lo que vamos a intentar es visibilizar la problemática, demostrar que la gordofobia es una realidad a la que se enfrentan las personas obesas día a día y tratar de concientizar de que del otro lado hay una persona que sufre. Se trata realmente de una víctima de la presión ejercida por la sociedad sobre los cuerpos.
Entre 2004 y 2012, la cantidad de detenciones anuales aumentó en la provincia de Córdoba de aproximadamente 5.000 a alrededor de 75.000. La interpretación de estas cifras permite visualizar la discriminación, exclusión y falta de libertad que sufrían los jóvenes a causa de la aplicación del Código de Faltas (hoy, Código de Convivencia).
De esta manera, La Marcha de la Gorra nació como una acción en la que los jóvenes y sectores populares salen a disputar en el espacio público qué es la seguridad y a gritarle en la cara a un Estado que los mata y detiene con su aparato represivo. Frente a todo esto, lo único que logran es que la bronca se transforme en alegría de poder transitar las calles que siempre les están vedadas ya que desde pequeños naturalizan el no poder circular libremente por la ciudad con el temor a ser detenidos por parte de la policía.
Entre 2004 y 2012, la cantidad de detenciones anuales aumentó en la provincia de Córdoba de aproximadamente 5.000 a alrededor de 75.000
En Río Cuarto, uno de los casos fue el Joel Bravo en diciembre de 2017 quien fue detenido por la tenencia de un arma recortada. Joel tuvo 15 detenciones arbitrarias entre 2016 y 2017, y el 90% de las mismas fueron realizadas por el mismo oficial de policía. Estaba terminando la primaria y aprendiendo a leer y escribir, se había recuperado de las drogas y esperaba poder entrar en un secundario nocturno antes de ir preso. Formaba parte de Organización Social Los Orillas.
Desde la organización, Patricia Muñoz, trabajadora social, en conjunto con el Partido Respeto, el Foro por la Libertad y la Democracia, Observatorio de DDHH UNRC y el Colectivo MDLG, lo señalaron como otro caso de hostigamiento policial y violencia institucional. Joel quedó libre a los meses.
La gordofobia se define como el sentimiento de repulsión o acentuado malestar contra las personas consideradas gordas, fuera de los patrones estéticos. Lamentablemente, esta sensación puede transformarse en actos físicos, verbales, morales, mentales en contra de quienes son objeto de este malestar; es decir, hacia las personas con sobrepeso.
Somos un grupo de personas que, a través de este sitio web, busca visibilizar la problemática y demostrar que la gordofobia es una realidad a la que las personas obesas o con sobrepeso se enfrentan día a día.
Para realizar esta página partimos del siguiente cuestionamiento: ¿realmente la gordofobia es una fobia? ¿O es una enfermedad que tiene sus raíces en los estereotipos implantados por una sociedad que se caracteriza por lo “visualmente agradable”?
En este sitio web lo que intentamos es demostrar que las personas que padecen obesidad o sobrepeso sufren una enfermedad y, además de no ser fácil poder sobrellevarla, la sociedad incrementa esa dificultad. Desde una mínima mirada despectiva, hasta el rechazo en la búsqueda de trabajo, son cosas que hacen de la gordofobia no sólo una fobia, sino que una enfermedad que crece cada vez más y que cada vez se vuelve más un tema social.
Esta página les presenta diferentes artículos, como una forma de evidencia de que existe la gordofobia, que influye de manera sumamente grande en la vida de las personas que padecen la enfermedad de la obesidad o sobrepeso y que se están organizando movimientos alrededor de todo el mundo para llevar a que haya una mayor inclusión y una mayor conciencia de esto.
El 8 de mayo de 1987, tres miembros de la policía
bonaerense asesinaron a tres jóvenes mientras tomaban una cerveza en la esquina
de Guaminí y Figueredo, en la localidad de Ingeniero Budge, provincia de Buenos
Aires. Tres suboficiales de la fuerza de seguridad mataron a balazos a tres
amigos que estaban conversando y tomando una cerveza en una esquina de su
barrio. Agustín recibió doce balazos, Roberto diez y Oscar siete.
Tras este hecho, el barrio denunció y se movilizó de
tal forma que logró evidenciar que la represión y los fusilamientos no habían
culminado tras el retorno de la democracia, sino que simplemente adoptaron
nuevas formas. Por ello, desde el 2012,
ese día se instituyó como el Día
Nacional contra la Violencia Institucional.
Luego de contundentes movilizaciones populares para exigir justicia, en 1990, los policías responsables de la muerte de los tres jóvenes recibieron la primera condena.
Sin embargo, ese mismo año, la Corte Suprema provincial anuló el juicio por un error técnico debido a “incongruencias y falta de fundamentación”. Tras un nuevo juicio, el 24 de junio de 1994 los tres policías fueron condenados a 11 años de prisión por homicidio simple. Aun así, debido a la fuga de los acusados, recién en el año 2007 los policías fueron efectivamente encontrados y enviados a prisión.
La desaparición, la tortura y la muerte, prácticas represivas inminentemente relacionadas con la dictadura cívico-militar, no habían cesado en diciembre de 1983. Ese accionar dirigido, en un comienzo, a militantes, estudiantes y obreros movilizados con el fin de desinstalar la idea de organización y una lucha colectiva, ahora estaba apuntado a los sectores sociales que más sufrían las consecuencias de un modelo económico implementado con sangre.
Actualidad: Doctrina Chocobar
A través de la Resolución N° 956/2018, el Ministerio de Seguridad autorizó un nuevo reglamento para el uso de armas de fuego. Éste amplía los casos en que policías u otros miembros de las fuerzas de seguridad pueden usarlas e incluso permite su utilización cuando una persona que supuestamente cometió un delito no está armada. También cuando los efectivos se vean superados en número.
La resolución, fue rechazada y repudiada por un amplio sector de organismos de derechos humanos y de un sector del arco político. Esta disposición habilita a los efectivos a disparar sin necesidad de dar primero la voz de alto.
“En el medio de esa violencia, sea estatal o particular, estamos los ciudadanos sujetos al peligro de que seamos objeto de una acción policial violenta, por estar casualmente en el medio de un enfrentamiento y sin siquiera haber sido protagonistas del tal episodio. Estamos todos en peligro y el peligro es para nuestra vida o nuestra integridad y esta es la verdadera inseguridad. Pero pareciera que a algunas personas lo que más les preocupa es no sufrir un delito contra la propiedad, considerando que la seguridad está en que no le roben la billetera, aun cuando el precio de ello sea la vida. Y este parece ser que es el pensamiento de la ministra, para quien habría que agradecerle a un policía cuando mata a alguien ante la posible tentativa de un delito o ante la suposición de que ello suceda” escribió Lucila Larrandart a Página 12, el 27 de mayo pasado ante el hecho ocurrido en San Miguel del Monte. Crimen cometido por la Policía Bonaerense el lunes 20, donde murieron dos chicos de 13 y 14 años, una chica de 14 y un joven de 22 en una persecución por ruta 3.
El «feriazo» fue organizado por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), que se define como una asociación que agrupa a «familias de pequeños productores». Pretendían vender «todo por $10».
Funcionarios del Ministerio de Espacio Público respaldados por efectivos de la Policía de la Ciudad intervinieron para evitar que se monte la feria. Hubo momentos que incluyeron golpes, gas pimienta, piedrazos y hasta «lechugazos».
El activismo gordo es un movimiento impulsado por personas gordas y el objetivo es rebelarse en contra de los cánones establecidos. Es una de las tantas partes que componen el activismo de la diversidad corporal.
La disidencia gorda surgió a finales de la década de 1960 en Estados Unidos, vinculada a los movimientos feministas, con severos cuestionamientos a los estereotipos negativos asociados a los gordos.
Desde hace unos años, en la Argentina, el activismo gordo está desarrollando sus propias estrategias y posturas. Aunque a nivel local esta militancia es más incipiente, viene ganando fuerza como un movimiento que se expresa en talleres, encuentros, clubes, fanzines, blogs, ferias y libros. Suele aliarse con otros colectivos disidentes, aunque también está tomando impulso en algunos ámbitos académicos.
El movimiento desafía paradigmas estéticos, de salud y de género, interviniendo desde la filosofía, las ciencias sociales y el arte. Transformar el lenguaje con que nos referimos a estas problemáticas es central desde el punto de vista que sostienen. Por esta razón, un rasgo clave es la apropiación que realizan del insulto que puede implicar “gorda/o”, la transformación de la injuria en arma y la utilización del término “gordx” como forma de empoderamiento y transformación de la herida en grito de rebelión.
Algunos referentes argentinos del activismo gordo son: Señorita Bimbo, Lux Moreno, Nicolás Cuello, Laura Contrera, entre otrxs.
A continuación adjuntamos algunas notas referidas al activismo gordo.
Entrevista con Lux Moreno
«Dentro del movimiento de mujeres y de la diversidad sexual hay todavía discriminación sobre la diversidad corporal»
“El problema es que hay normas que derivan en jerarquías corporales, ¿qué hacemos con eso?”, disparó la filósofa Lux Moreno. ¿Qué es el activismo gordo, cuándo llegó a nuestro país y cómo se vincula con el movimiento feminista?
La discusión en torno a la legalidad del aborto ha expuesto y ha dotado de una mayor visibilidad a los colectivos de la diversidad corporal. Entre ellos tenemos al activismo trans, los movimientos intersex, las agrupaciones de personas diversos funcionales y al activismo gordx. Este último ha adquirido notable visibilidad a partir de la denuncia pública hacia ciertos sectores de la sociedad que promueven estereotipos corporales centrados en la delgadez, belleza y juventud.
Machista o no, existe una presión social explicita acerca de lo que una persona gorda debe sentir acerca de su cuerpo, el cual, según dicha imposición, tiene que despreciarse. Pero ¿qué pasa cuando poco a poco las mujeres gordas comienzan a desafiar tal deber? Generan miedo.